La mayor parte del viñedo se asienta sobe suelos pedregosos, sueltos, muy pobres en nutrientes y de elevada proporción de caliza. Presentan buena permeabilidad y son sanos.
El clima continental de Calatayud es el característico de otras zonas de cultivo de Aragón, a pesar de que también se localizan aquí algunos de los viñedos más áridos de España.
En el verano las temperaturas son bastante suaves debido a los vientos que soplan a los pies de la Sierra de la Virgen, donde hay nieve durante cinco o siete meses al año. De todas formas, hay grandes diferencias térmicas entre la noche y el día, especialmente en la época de maduración, lo que tiene una influencia decisiva en las uvas, que presentan un notable equilibrio de acidez y alcohol. Esto da lugar a vinos singulares dentro del panorama aragonés.
Las precipitaciones varían considerablemente de los 300 a los 550 mm, dependiendo de la situación del viñedo. Las heladas y los fuertes vientos, bastante comunes en esta área, suelen causar algunos problemas.