Finca Loranque ha sabido recuperar la historia vitivinícola de una tierra que asimila la cultura del vino como parte de su fisonomía. A tan sólo diez kilómetros de la monumental Toledo, en la localidad de Bargas, la familia Díaz Bermejo inició en 1996 la recuperación de la bodega centenaria que poseía Finca Loranque, declarada Bien de Interés Histórico Artístico.
El reto era considerable: recuperar una tradición vitivinícola centenaria y lanzar al mercado unos vinos singulares y de calidad excepcional. Para hacerlo con garantías de éxito, nada mejor que contar con una de las experiencias enológicas más en alza de España, la de la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez.
A juzgar por los elogios de la crítica especializada, que sitúan los caldos de Finca Loranque en lugares de privilegio en sus clasificaciones y calificaciones, el objetivo se ha cumplido.
Así, Finca Loranque se ha convertido por méritos propios en uno de los mejores ejemplos de la revolución de los vinos de calidad en España, aquellos que aportan personalidad al producto como valor añadido.
La bodega, con su arquitectura de ladrillo mudéjar y tapial típicamente toledano, se integra a la perfección en el terreno que la circunda, al tiempo que se adapta a un paisaje en el que la viña y el olivar han sido protagonistas desde hace siglos. En su interior, destaca el artesonado original que recorre la nave de elaboración y de crianza, un bello ejemplo del uso de la madera en la arquitectura, que dota a la instalación de su aire señorial.
La cuidada restauración de todo el entorno ha merecido el reconocimiento de ser declarada Bien de Interés Histórico Artístico, ya que un paseo por sus instalaciones significa sumergirse en uno de los mejores ejemplos de las nobles ‘casas de labor’ toledanas del siglo XVIII.
Dotada del más moderno equipamiento, en la bodega se ha cuidado el diseño exclusivo de sus depósitos de acero inoxidable, siguiendo los criterios marcados por su enólogo. En la nave de crianza reposa un parque de 400 barricas de roble francés, húngaro y americano, de diferentes capacidades y tostados.
Toda la nave cuenta con los últimos adelantos en refrigeración y humidificación, con el objetivo de que la elaboración y crianza se produzcan en las condiciones más óptimas.