
Historia
Aunque nuestro inicio como productores de vino se sitúe a principios del siglo XX, la labor viticultora de la familia comienza a mediados del siglo XIX. Actualmente, se sigue elaborando en la casa-bodega construida hacia 1920.
Bajo tierra, al estilo tradicional de la zona, a 10 metros de profundidad, se excavaron las galerías que albergan los depósitos y las barricas para el vino.
Villazecán ha continuado su andadura con Gabriel García-Luengos al frente, hasta la década de los noventa, cuando tres de sus hijos toman el relevo con la ilusión de modernizar el espíritu de la bodega.
Tras más de 100 años de tradición vinícola, Villacezán avanza apostando por la calidad de sus vinos, sin olvidar las raíces que la han traído hasta nuestros días.
Filosofía
La línea que ha decidido seguir esta nueva generación que conduce Villacezán, es la calidad y la identidad propia de los vinos por encima de todo. Calidad que se demuestra año tras año y que así avalan prestigiosos críticos, guías y premios en certámenes internacionales.
La identidad propia, lo que diferencia nuestros vinos del resto, es la apuesta constante por la uva autóctona de la zona, prieto picudo.
“Creemos en la tecnología, en las propuestas de futuro y en la dinámica que exigen los mercados actuales, pero sin renunciar a los valores tradicionales de elaboración y al respeto de la tierra”
La casa
Lo que en tiempos fue consulta médica y hogar de la familia hoy son las oficinas y la sala de catas de Bodegas Villacezán. Se ha conservado su arquitectura original, restaurándose suelos, techos, escaleras… finalmente se le ha dado algunos toques de estilo actual en cuanto a iluminación o color de algunas estancias.
El lagar
Aquí es donde se recibe la uva en temporada de vendimia, donde se encuentra la prensa y los depósitos de acero inoxidable para la fermentación de los vinos tintos. Con una capacidad de 20000 litros, cuenta con camisa de refrigeración. Junto a estos podemos encontrar otros depósitos destinados a la estabilización tartárica del vino, los depósitos desde donde se realiza el embotellado (siempre llenos), el equipo de filtración amicróbica y la embotelladora.
La bodega subterránea
A diez metros de profundidad, fue excavada a mano a principios de siglo.
Mantiene una humedad y temperatura prácticamente constate a lo largo de todo el año (10ºC y 90 de humedad relativa), condiciones óptimas para la conservación del vino.
La bodega subterránea se divide en dos naves, la nueva y la vieja.
La primera en ser construida, la nave vieja, contiene depósitos para almacenar vino tinto (con capacidades que van desde los 500 a los 16.000 litros), las barricas de roble francés y americano para las crianzas (120 de 225 l. cada una) que nos permiten, junto a las variedades de uva que utilizamos, elaborar vinos característicos y únicos.
En la nave nueva se fermentan y almacenan los blancos y rosados. Su sistema de control térmico permite enfriar los mostos hasta la temperatura óptima de fermentación, que puede oscilar entre los 14º y 18ºC, según las propiedades de levadura usada.
La tienda
Recientemente hemos abierto una tienda de vinos al público, situada en la fachada lateral de la bodega. Su estilo trata motivos tradicionales de la zona con algún toque contemporáneo.