Transcurría el año 1968, cuando D. José María Latorre García después de toda una vida dedicada a la elaboración de vinos, intuyendo la gran expansión que la vid podía tener en la comarca, decidió, junto a sus tres hijos, José María, Miguel y Luís Latorre Ochando, crear una empresa familiar dedicada al cutivo de la vid y elaboración de vinos, Latorre Agribinícola, S.A.
Hoy en día la tercera generación de la familia Latorre, continúa la filosofía y tradición vitivinícola con la que comenzó, habiéndose incorporado recientemente a la empresa la cuarta generación.
La familia Latorre, se ha caracterizado por ser emprendedora e innovadora tanto en el cultivo de la vid, siendo pioneros en la comarca en la implantación del sistema de conducción en espaldera en sus viñedos, como en la inclusión de variedades preferentes como Macabeo, Tempranillo y Cabernet Sauvignon, aunque conservando nuestra variedad autóctona Bobal; como en los sistemas de elaboración.
En la bodega, se han realizado a lo largo de los años, una serie de mejoras e inversiones, encaminadas hacia la calidad de nuestros vinos, incorporando el frío en 1973 para el control de temperaturas en fermentación siendo hoy día una de las más modernas bodegas; realizada totalmente en acero inoxidable, está dotada de los más avancazos sistemas de elaboración.
Dispone además de naves de crianza en barrica y en botellas climatizadas, sala de estabilización y embotellado, y laboratorio donde se realizan los más rigurosos controles de calidad.
Cuando se hace uso del vino, moderadamente, es salud y medicina. El vino aumenta la fuerza muscular, exalta el sentido genérico, estimula el sistema nervioso y psíquico, rinde fácil la elocuencia, empuja a la asociación, al perdón y al heroísmo.
El vino exalta la fantasía, hace lúcida la memoria, aumenta la alergia, alivia los dolores, destruye la melancolía, concilia el sueño, conforta la vejez, ayuda a la convalecencia y da aquel sentido de euforia por donde la vida transcurre leve, suave y tranquila.