
Hasta hace dos décadas, el buen chacolí sólo podía encontrarse en los caseríos, donde se elaboraba de manera artesanal. Ahora, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías y la extraordinaria gastronomía que ofrecen los restaurantes de toda la región, las bodegas de Guetaria están viviendo un renacimiento. De hecho, parece como si este vino estuviese hecho para acompañar al comensal en la degustación del excelente pescado y marisco local . Sin embargo, a pesar de que existe una demanda creciente, apenas queda vino para su exportación debido a su reducida área de cultivo.
En la propia zona, el chacolí se sirve a una distancia de una pulgada del peculiar vaso achatado y debe ser ingerido antes de que pierda su borde espumoso, denominado tximparta en vasco.