
Hacia la mitad de los años 80, una lenta revolución promovida por pequeñas bodegas privadas y cooperativas permitió el comienzo de la producción de vinos tintos utilizando equipamientos de acero inoxidable con control de temperatura. Gracias a este esfuerzo, aquellos vinos robustos de antaño han pasado a ser vinos más equilibrados donde la complejidad aromática prevalece.
El bajo rendimiento de las cosechas produce caldos concentrados de gran potencial . El número de viñedo inscrito en el Consejo Regulador va aumentado, lo que indica el interés de los bodegueros de la zona por producir vinos de calidad. Algunos de éstos han conseguido estar entre los más renombrados del mapa vinícola español y es precisamente en Yecla donde se sitúa una de las cooperativas más grandes de España.
Aunque no se puede hablar de la existencia de subzonas, destaca el distrito de Campo Arriba que produce uvas con un extracto más elevado que las del resto de la denominación.