
Los vinos tintos y rosados de esta denominación poseen un carácter distintivo procedente de la uva Monastrell cultivada en su territorio, caracterizado por su fresco clima procedente de la sierra. Sus caldos de mayor calidad continúan siendo los jóvenes.
La concesión de la categoría de Denominación de Origen ha animado a los viticultores a apostar por una continua mejora de la calidad de los caldos. Para ello, se han llevado a cabo plantaciones experimentales de nuevas variedades de uvas para tintos, rosados y blancos.
Las cosechas han crecido considerablemente en los últimos cinco años y las exportaciones comenzaron en 1999. Se trata de una denominación que posee un gran potencial para el futuro.