
La zona de producción de la D.O. Jumilla ha mostrado su nuevo potencial desde comienzos de los años 90. Una tardía filoxera atacó los viñedos en 1989, lo que obligo a empezar de nuevo: las vides fueron replantadas para producir vinos tintos, rosados y blancos más limpios pero afrutados, elaborados tanto por uvas autóctonas , especialmente Monastrell, como por las importadas Syrah y Merlot.
Al mismo tiempo, una cuidadosa vendimia y la inversión en nuevos equipos ha mejorado la calidad. El resultado ha sido una nueva generación de elegantes caldos, algunos biológicos y la mayoría jóvenes, en los que la uva Monastrell está dando lugar a impresionantes resultados en las manos de los expertos viticultores. Como resultado de todo esto, los vinos de Jumilla han comenzado ha causar un gran impacto en el extranjero.