
Historia
Pago del Vicario se encuentra a 9 kilómetros de Ciudad Real, flanqueado al oeste por el río Guadiana y al norte por los Montes de Toledo, dedicando en exclusiva las diferentes variedades de uva a los vinos elaborados en la bodega, situada al pie del viñedo.
El nombre
El nombre de Pago del Vicario, surge de la ubicación de la finca cerca de la presa del Vicario, y de un antepasado de la familia Barco, vicario de la Diócesis, que defendió el concepto de pago como signo de alta calidad que se basa en un seguimiento del producto desde la cepa hasta el envasado final y en elaborar únicamente la uva de la propia finca.
Bodega
La bodega, se levanta sobre el terreno del propio viñedo con una silueta vanguardista que no agrede el entorno y se funde con el paisaje de las estribaciones de los Montes de Toledo.
Aúna diseño moderno y tradición, encanto, contrastes y sabor romántico.
El resultado no deja indiferente y provoca el deseo de visitar las instalaciones.
El parque de barricas nuevas está compuesto por distintos tipos de roble: predominantemente francés, así como americano y del Caúcaso.
Viñedos
Pago del Vicario está situado a 9 km de Ciudad Real a 600 m de altitud sobre el nivel del mar y cuenta con 130 hectáreas de viñedo, repartidas en siete variedades de vid diferentes: Tempranillo, Garnacha tintorera, Merlot, Syrah, Cabernet sauvignon y Petit verdot para vinos tintos; Chardonnayy Sauvignon blanc para vinos blancos.
Posee una orografía ondulada, con pendientes decrecientes hacia el cauce del río; esta proximidad le proporciona un clima especial, con temperaturas ligeramente más suaves que las habituales en la zona, y grandes contrastes de temperatura entre el día y la noche. La abundancia de sol y baja humedad relativa, proporcionan una uva sana.
Los suelos son muy heterogéneos en cuanto a textura y composición, variando desde franco-arenosos a franco-limosos, pasando por zonas pedregosas con gran contenido en pizarras y con diferentes contenidos de caliza y materia orgánica. Esta variabilidad del suelo, así como su altitud o exposición al sol, en función de la duración del ciclo vegetativo de cada planta y del vigor potencial de cada variedad no hace sino incrementar la riqueza y diversidad de matices aportados a la uva, y por tanto, al vino.
La plantación está diseñada en parcelas de pequeño tamaño, cuidándose el cultivo de forma individualizada en función de las características singulares de cada una.