
Los viñedos están creciendo rápidamente en extensión, aunque no alcanzarán una completa producción hasta dentro de algunos años. Se reparten por siete municipios y se extienden a lo largo de diversas altitudes, que los sitúan entre los viñedos más altos de Europa (1.500 metros de altura).
Las tradicionales variedades de uva crecen en las condiciones más diversas, muchas de ellas en un clima semidesértico, lo que augura interesantes vinos.
En la búsqueda de la calidad y el equilibrio de las producciones, hay que destacar las plantaciones situadas por encima de los 600 metros. En estas altitudes, el viñedo se cultiva en vaso, sobre suelos de oscuro color y de naturaleza volcánica que se caracterizan por su fertilidad y permeabilidad. En los últimos años se ha producido un incremento de prácticamente el 50% del viñedo inscrito.