
En la actualidad, gracias a una saludable demanda local generada principalmente por el turismo, la producción está creciendo y su calidad ha mejorado. Los blancos afrutados proceden de la zona oeste, y los tintos rojo rubí de la parte este. Sin embargo, sólo el 30% de los vinos son embotellados, por lo que todavía existe un amplio potencial de crecimiento para los próximos años.
Los viñedos, que ocupan una extensión de 926 hectáreas (671 inscritas en el Consejo Regulador), se cultivan en originales cordones trenzados que alcanzan longitudes de hasta 15 metros, todo ello a altitudes superiores a las de la vecina D.O. Tacoronte-Acentejo.