La orografía es bastante accidentada y el cultivo se asienta sobre las laderas de las colinas. Los suelos son de distintas composiciones en cada subzona.
Cañamero, es la subzona más alta, con una altitud media de 849 metros. Las vides son plantadas en las pendientes, en terrenos pobres sobre pizarra.
Montánchez, es una zona de colinas y valles con buenos terrenos, marrones y ligeramente ácidos. La altitud media es de 638 metros.
En Tierra de Barros, el suelo arcilloso (de barro) presenta muy buena capacidad de retención de agua, así como considerable contenido en caliza. Su orografía poco accidentada ha facilitado la mecanización.
Más al sur, en Matanegra, los suelos son parecidos a los de Tierra de Barros, pero el clima es más fresco debido a su mayor altitud media, alrededor de 638 m.
La Ribera Baja, al oeste, encontrarmos suelos arcillosos y terrenos aluviales y una altitud baja, cercana a los 286 metros.
Finalmente, al este de la región se encuentra la subzona de Ribera Alta, sobre un terreno arenoso y poco profundo.
Extremadura comparte el clima continental de la España central, con veranos muy cálidos que alcanzan los 40 grados e inviernos suaves donde las temperaturas rara vez bajan de los cero grados. En alguna subzonas las variables térmicas son un poco más acusadas debido a la influencia atlántica.
Las lluvias varían de una subzona a otra, aumentado de forma considerable en las áreas de sierra como Cañaremo. La pluviometría media está en torno a los 450 mm anuales. Los principales desafíos para los viticultores son la sequía estival y los efectos de las heladas primaverales.