Los suelos son arcilloso-calcáreos, pobres en materia orgánica y con una importante proporción de elementos gruesos que mejoran el drenaje de los mismos.
El clima de la zona es una mezcla de mediterráneo y continental. Los veranos son calurosos y los inviernos muy fríos. La temperatura media anual es de 16,4º y las precipitaciones rondan los 400 mm. Hay riesgo de tardías heladas en la primavera. Destaca la gran influencia del cierzo, viento seco procedente del Valle del Ebro que mantiene sanas las vides y su uva.