
Tras la creación de la Denominación de Origen en 1982, muchas zonas de viñedos fueron replantadas. A partir de ese momento, bodegas de todos los tipos, desde pequeños negocios familiares a grandes cooperativas, pasando por bodegas individuales, comenzaron a invertir en las más moderna tecnología de elaboración del vino. De igual modo, muchas familias que durante generaciones cultivaron y vendieron sus uvas a las bodegas de la zona comenzaron a construir sus propias bodegas. Al mismo tiempo, el Consejo Regulador ha estado trabajando desde entonces en la promoción genérica de los vinos amparados, tanto a nivel nacional como internacional.
Toda esta sabiduría colectiva adquirida en los últimos años ha tenido un enorme impacto sobre la calidad de los vinos, que ahora se exportan a todo el mundo. En la actualidad, la D.O. Ribera del Duero es posiblemente, junto a La Rioja, Cava y Jerez, una de las más afamadas del país.