Hoy en día la producción por hectárea se encuentra entre un cuarto y la mitad de los niveles permitidos. La mayor parte de los viñedos son plantados a unos tres metros de distancia entre cada fila para permitir la mecanización, lo que ha supuesto un paso importante en la consecución de un cultivo cada vez de mayor calidad, especialmente en el caso de la cosecha rápida durante la noche. La irrigación se permite sólo en fechas especiales como el 31 de julio en Ávila y Valladolid y el 15 de agosto en Segovia.
Las vides se plantan a menudo pegadas a la tierra para que resistan mejor el fuerte viento característico del clima invernal. Además, se están probando varios sistemas para lograr que el aire corra alrededor de las filas de vides durante el caluroso verano.
La tradicionales Verdejo y Viura se recogen cuando presentan un porcentaje potencial de alcohol de 12 grados. Se cosechan de noche o muy temprano por la mañana, y posteriormente, se protegen con un gas inerte más pesado que el aire.