
Los vinos comenzaron a mostrar su potencial después de que una nueva generación de enólogos cualificados comenzara a trabajar en la zona, a lo que se sumó la necesaria inversión realizada en equipos de acero inoxidable a partir de los años ochenta. En la última década también se han introducido continuas mejoras en los métodos de vendimia.
Lo que hace especiales a los vinos de Toro, y lo que les ha dado fama desde tiempos medievales, es la combinación de fuerza, buena fruta, frescura, acidez y el talento de los viticultores de la comarca para conseguir una óptima maduración . Los resultados de sus vinos en diferentes catas realizadas por todo el mundo demuestran que las inversiones realizadas en el pasado empiezan a dar sus frutos.
Los productores locales consideran vinos jóvenes a los que tienen dos años; Crianzas, a los que tienen de cinco a nueve; Reservas, a partir de los trece años y Grandes Reservas cuando alcanzan los veinte años.