
La lenta reaparición de la uvas autóctonas, así como el estilo propio de elaborar los vinos, similar a otros gallegos, ha dado lugar a vinos blancos frescos y afrutados, así como a jóvenes tintos de Mencía. Su elaboración se ha visto beneficiada por las fuertes inversiones económicas realizadas en las pequeñas bodegas familiares y en las cooperativas de la zona.
Los suelos fértiles y el clima húmedo, junto a la densidad de la plantación y la alta productividad de las variedades cultivadas han permitido rendimientos importantes. Aunque gran parte del vino todavía se venda a granel y el trabajo con diversas variedades autóctonas aún se encuentre en sus primeras fases, las bodegas pioneras están mostrando el potencial de esta D.O., que ha creado la etiqueta Monterrei Superior para los vinos elaborados con al menos un 85% de cualquier variedad de uva local.